No cabe duda de que el populismo y la falta de preparación y capacidad de los políticos ha alcanzado niveles ridículos.
Ahora están en todos lados los anuncios para la mentada consulta de Marcelo Ebrard sobre la reforma energética del país, presumiendo de que "aquí mi opinión sí cuenta".
Pero me pregunto: ¿Yo qué sé de la reforma energética? ¿Yo que sé de la industria del petróleo? ¿Yo qué sé del estado de las instalaciones petroleras, yacimientos, personal y finanzas de Pemex?¿Yo qué sé respecto a los planes de inversión y las leyes respecto a la inversión extranjera y nacional?
De nada sirve mi opinión, porque yo no puedo opinar. No estoy en posición de hacerlo. Ni debería preguntarseme. Precisamente por eso votamos, para elegir a las personas que nosotros consideramos adecuadas para tomar esas decisiones. Precisamente para que nosotros no tengamos que tomarlas, sino lo hagan expertos y profesionales en la materia. Confiamos, mediante nuestro voto, en que las personas que elegimos para gobernarnos harán lo correcto.
Insisto. Aunque mi opinión cuente, de nada sirve.
Además, ya me imagino las preguntas: ¿Crees que el petróleo debe ser de los mexicanos?. Pues todos contestamos que sí.¿Estás en contra de la privatización del petróleo?. Pues la respuesta será que sí. En ese caso no necesitamos una encuesta.
Y lo que es peor aún es que esas respuestas serán utilizadas para decir que la gente apoya las ideas del PRD. Lo que no dirán, es que esas respuestas también apoyan las ideas del proyecto de Felipe Calderón. Porque las preguntas no son las correctas, y porque las respuestas a las preguntas correctas, nosotros, la gente común, el pueblo, no las sabemos.